Pues se trata de un festi cojonudo. Mucho rock'n'roll, pero de estilos variados. El nivel de los grupos siempre es buenísimo (dale un repaso a las anteriores ediciones), aunque en muchos casos no sean muy conocidos. La sala tiene el tamaño justo para estar sin agobios y con la barra cerquita. Y fuera hay un patio de lo más agradable para echarte tus pitillitos y tus cervecitas. Hay un solo escenario, lo cual es cojonudo porque no te pierdes ninguna actuación por elegir otra. Te aseguro que esto es importante, porque yo el año pasado me perdí alguna de las primeras y, por lo que después me comentaron, lamenté haberlo hecho.
Y por último: el ambiente de la peña es inmejorable. No hay nadie montando bronca ni de mal rollo. Esto, además de impabable, es muy destacable, porque yo he estado en otros donde algunos capullos joden la fiesta a muchos. Es tan destacable que en el mismo festival, y tiempo después, hablándolo con gente que no conocía pero que asistió, todo el mundo coincidía en este aspecto.
Ah, y la sala está en el centro de la ciudad, con la suficiente oferta hotelera como para que no tengas que coger coche para desplazarte, lo cual es otro puntazo.
Y si de verdad te gusta el rock, no te preocupes por si no conoces a muchos de los grupos. Dales una escuchada que seguro que la gran mayoría terminarán gustándote. El gusto musical de los promotores es difícilmente mejorable, entre otras cosas porque, por encima de promotores, son fans de esta música maldita.